Llevar a ebullición la leche y añadir la gelatina.
Verter aproximadamente 1/3 de líquido caliente sobre la cobertura anteriormente derretida.
Mezclar con unas varillas para obtener una textura lisa, elástica y brillante, señal de una emulsión iniciada.
Añadir el resto de la leche conservando esta textura.
Cuando la mezcla esté a 35/40 °C, incorporar la nata montada espumosa bien fría.
Verter enseguida.
Congelar.